La hojalatería

Ayacucho se caracteriza por albergar a los mejores artistas de las distintas disciplinas de arte colonial como la talabartería, cornucopia, piedra de Huamanga, textileria, etc.

Pero la hojalatera fue  una de las actividades, mas necesarias que pudo realizarse en la colonia y la república  ya que se menciona en algunos documentos  que el siglo XVII y XVIII ya existían artesanos ojalateros.

Dicha actividad ya se practicaba en el viejo mundo y al llegar al Perú se  sincretizarían  en  dos culturas la indígena y peninsular, dando un nuevo concepto a la hojalatería ya que al comienzo solo el uso que se daba era de carácter utilitario domestico como regaderas, baldes, tinas, cernidores, duchas, candelabros, jarras, canaletas, etc.

Y que por las necesidades de los vecinos de la ciudad este tipo de arte se fue perfeccionando de acuerdo al servicio que solicitaba el comprador como por ejemplo mecheros, embudos, que con la llegada del querosene se produjo una mayor demanda.

Pero con el avance de la tecnología y el remplazo de otros productos como el plástico o la luz eléctrica, y la línea blanca, la hojalatería fue perdiendo paulatinamente la importancia y el valor que se le tenía.

Esto no mello en la voluntad de los que realizaban este tipo arte ya que dentro de su imaginario empezaron a crear obras que se mezclaban con imágenes de los animales y vegetales de su entorno combinándolos con distintos tipos de colores y utensilios utilitarios domésticos que realizaban desde antaño, como los candelabros, marcos, faroles, ceniceros, servilleteros sonajas, etc.